LA GORDA “El día que conocí a mi madrina”
“Detrás de Blanca, una aguerrida mujer que lideraba a las prostitutas de la calle décima, se escondía una pequeña niña que se había hecho adulta para defenderse de los horrores de su entorno. A fuerza de ternura y paciencia, Nohora Cruz descubrió aquella niña y le enseño el lenguaje del cariño y el amor”.
“Reconozco que cuando conocía mi madrina en lo único que pensaba era en robarla, a pesar que siempre me trataba con cariño y confianza. Yo le preguntaba si no le daba pena que la vieran, toda bella y maquillada, conmigo y ella me respondía que no, que a ella solo le importaba la sonrisa tan hermosa que tenia. Fueron unos gestos que se merecieron mi respeto y me hicieron bajar la guardia”.
“Cuando nos trasladamos a la primera sede de la Fundación en la calle 34 con carrera 7ª. me nombraron coordinadora y me ganaba mi primer sueldo $ 80.000 pesos. Yo no entendía porque me daban plata si no les había puesto un cuchillo en el cuello, para mi hacer cosas, como hablar con la gente en la calle, escuchar a mis compañeras, ayudarlas a salir del hospital, buscar una campaña de cedulación, ir a buscarlas en la morgue para enterrarlas no eran una trabajo, porque también las realizaba cuando era parte del “parche”. Pero mi madrina empezó a valorar todo eso”.
…Muchos años después, en una fiesta que había organizado “la casa hogar” para los hijos de unas mujeres prostitutas, esta carencia se hizo evidente en Blanca y las otras madres: cuando se rompió la piñata todas brincaron hacia ella, tratando de coger la mayor cantidad de dulces y regalos.
En el fondo esta mujer de carácter recio, que se convirtió en la líder de las prostitutas del “cartucho”, solo quería ajustar cuentas con el pasado adverso en el que nunca hubo espacio para su niñez.
Pero no fue fácil: mientras Nohora le daba confianza y le contaba su vida sin ninguna prevención, “la Gorda” les pasaba información a sus compañeros para que hicieran un croquis de su apartamento para que lo robaran. Gracias a los esfuerzos de ambas Blanca se gano el respeto de las prostitutas y de la gente de la calle como trabajadora de la Fundación Vida Nueva.
Hoy en día “la gorda” es icono que sirve de inspiración, a todas la mujeres que como ella han querido irse por un nuevo rumbo y que a la mano con Nohora han podido vivir sus propios instantes de luz.
“Reconozco que cuando conocía mi madrina en lo único que pensaba era en robarla, a pesar que siempre me trataba con cariño y confianza. Yo le preguntaba si no le daba pena que la vieran, toda bella y maquillada, conmigo y ella me respondía que no, que a ella solo le importaba la sonrisa tan hermosa que tenia. Fueron unos gestos que se merecieron mi respeto y me hicieron bajar la guardia”.
“Cuando nos trasladamos a la primera sede de la Fundación en la calle 34 con carrera 7ª. me nombraron coordinadora y me ganaba mi primer sueldo $ 80.000 pesos. Yo no entendía porque me daban plata si no les había puesto un cuchillo en el cuello, para mi hacer cosas, como hablar con la gente en la calle, escuchar a mis compañeras, ayudarlas a salir del hospital, buscar una campaña de cedulación, ir a buscarlas en la morgue para enterrarlas no eran una trabajo, porque también las realizaba cuando era parte del “parche”. Pero mi madrina empezó a valorar todo eso”.
…Muchos años después, en una fiesta que había organizado “la casa hogar” para los hijos de unas mujeres prostitutas, esta carencia se hizo evidente en Blanca y las otras madres: cuando se rompió la piñata todas brincaron hacia ella, tratando de coger la mayor cantidad de dulces y regalos.
En el fondo esta mujer de carácter recio, que se convirtió en la líder de las prostitutas del “cartucho”, solo quería ajustar cuentas con el pasado adverso en el que nunca hubo espacio para su niñez.
Pero no fue fácil: mientras Nohora le daba confianza y le contaba su vida sin ninguna prevención, “la Gorda” les pasaba información a sus compañeros para que hicieran un croquis de su apartamento para que lo robaran. Gracias a los esfuerzos de ambas Blanca se gano el respeto de las prostitutas y de la gente de la calle como trabajadora de la Fundación Vida Nueva.
Hoy en día “la gorda” es icono que sirve de inspiración, a todas la mujeres que como ella han querido irse por un nuevo rumbo y que a la mano con Nohora han podido vivir sus propios instantes de luz.
RSS Feed
Twitter
18:52
Unknown
0 comentarios:
Publicar un comentario